Por Thelma Elena Pérez Álvarez*

La Cumbre de Impacto de la Inteligencia Artificial celebrada del 16 al 19 de febrero en Nueva Delhi, India, finalizó como un ejercicio retórico sin mecanismos vinculantes para enfrentar los problemas estructurales que la IA plantea a nuestras sociedades.

Más de ochenta países, entre ellos Brasil, China, Estados Unidos, México y la Unión Europea, firmaron la denominada “Declaración de Delhi”, un marco de principios éticos orientados a la democratización tecnológica y a promover una IA “segura, fiable y sólida”. Sin embargo, el texto no incluye métodos para garantizar su cumplimiento, criterios ni herramientas que sitúen a los derechos humanos en el centro de la arquitectura normativa de la inteligencia artificial. 

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