Por Thelma Elena Pérez Álvarez*
En México, hablar de bienestar sin abordar los cimientos estructurales de la desigualdad que experimentan las mujeres es tan contradictorio como inaugurar un programa social sin recursos suficientes para implementarlo. Al contrastar la propaganda institucional con las cifras oficiales, es posible notar una realidad contradictoria donde las mujeres siguen enfrentando brechas profundas en empleo, ingresos, cuidados, violencias y derechos humanos básicos, que revelan cómo las desigualdades estructurales no solo persisten, sino que incluso se reproducen bajo políticas insuficientes o contradictorias.
La numeralia económica ¿Cómo vivimos las mujeres en México?, compilada por México, ¿cómo vamos?, retoma datos del INEGI y ejemplifica lo anterior.
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