Por Ursula Quijano*

¿Quién no escuchó en su juventud que todo lo que tenía que hacer era estudiar una carrera para conseguir un buen empleo? Esa promesa, repetida durante décadas, hoy suena alejada de la realidad para muchas personas. Datos de la OCDE resaltan que el desempleo entre las y los jóvenes graduados ha aumentado en comparación con el resto de la población en edad de trabajar y, tan solo en EE.UU., el 52% de quienes se gradúan no consigue un empleo de nivel universitario en el primer año.

Para quienes están incorporándose al mercado laboral existe un sentimiento de enfrentarse a una promesa rota porque, aunque los datos muestran que los ingresos mejoran con estudios universitarios, también es cierto que en lugares como México la diferencia no es tan significativa. De hecho, en el país, la tasa de desempleo del segmento de jóvenes con educación superior es mayor que la tasa de desempleo general, una tendencia observada por la OCDE.

Mujeres al frente del debate, abriendo caminos hacia un diálogo más inclusivo y equitativo. Aquí, la diversidad de pensamiento y la representación equitativa en los distintos sectores, no son meros ideales; son el corazón de nuestra comunidad.