Por Yohali Reséndiz
¿Dónde encontrar a un feminicida? Yo ya encontré a uno y no estaba huyendo ni tampoco estaba escondido dentro de una habitación; estaba en la calle, había conseguido un empleo y cada día tenía conversación con personas que se acercaban a él sin ni siquiera sospechar que estaba prófugo.
No parecía peligroso.
Cuando llegué a Pachuca, lo miré desde mi camioneta vendiendo helados, viviendo como si no fuera un feminicida. En mi mente tenía su mirada así que cuando lo tuve frente a mí, pude reconocerlo y él a mí. Sabía que lo estaba buscando.
Hoy de nuevo toca a mi puerta un caso que conocí cuando crucé una de las casetas en Tlalpan hacia Cuernavaca, ahí encontré varias hojas de búsqueda, el rostro de un asiático me llamó la atención, rápidamente le tomé captura y continué mi camino con las características físicas de Xin Wang en mi memoria.
Xin Wang ha sido señalado por la Fiscalía General de Justicia de la Ciudad de México como probable responsable del delito de feminicidio. La víctima: Anguie Luviano Checa, una mujer de 34 años, localizada sin vida en Julio de 2022, en el departamento que compartían en la alcaldía Miguel Hidalgo. Era su esposa.
En la carpeta de investigación oficial se desprende que Anguie presentaba signos de violencia extrema, incluyendo golpes y asfixia.
Según el testimonio de la madre de Anguie, ella dejó de responder mensajes el 18 de julio de 2022. Días después acudió a buscarla y fue quien encontró el cuerpo. Xin Wang desapareció tras los hechos y desde entonces se encuentra prófugo.
Y ahora viene la pregunta:
¿Cuántas personas que cruzan la caseta miran las fotografías de búsqueda?
¿Cuántas personas toman una fotografía a su fotografía y la comparten en sus redes sociales?
¿Cuántos se preguntan dónde se esconde un feminicida?
Mi encuentro con el feminicida que vendía helados, ocurrió mientras investigaba periodísticamente el asesinato de Martha Karina Torres Jorge. Christian cambió de ciudad, se mezcló con las personas, apostó al tiempo a su favor y al olvido. Y le funcionó al menos por los 9 meses que la fiscalía del Estado de México lo estuvo buscando porque yo lo encontré en una semana.
Un análisis de México Evalúa refiere que más del 90% de los homicidios en el país quedan impunes.
Hoy, la ficha de búsqueda de Xin Wang vuelve a colocarme la pregunta en la sien: ¿Cómo es posible que un hombre imputado por feminicidio siga libre, visible, mezclado en la cotidianidad y nadie lo denuncie?
Además sin caer en un agravio es un asiático y por su aspecto es quizá más fácil de ubicar. De acuerdo con cifras oficiales, entre 800 y 1000 feminicidios se registran cada año en México. Y aun así, el país no cuenta con un registro público nacional de feminicidas prófugos. No sabemos cuántos son ni dónde están.
Otro dato que explica por qué pueden mimetizarse con tanta facilidad es que en más del 60% de los feminicidios, el agresor es la pareja, expareja o alguien cercano, según INEGI y ONU Mujeres.
El que un feminicida sea prófugo no implica desaparecer, solo basta con cambiar de ciudad, porque en los casos en los que he encontrado por investigación periodística a maestros que han abusado de niñas sexualmente, ellos no renunciaron a su docencia y volvieron a dar clases a pesar de estar prófugos; los encontré por los errores que cometieron, pero esas son otras historias.
Volviendo a Martha Karina, el feminicida, repito, trabajaba vendiendo helados en la calle, interactuaba con las personas, sonreía y tenía compañeros de trabajo que lo trataban como uno más. Apostaba a que nadie lo buscaba. Yo encontré al feminicida porque miré donde nadie miraba y porque, en México, ser prófugo no siempre es difícil reconstruir una vida ordinaria.
Por eso quizá la imagen de Xin Wang para mí fue un espejo que me recordó que un feminicida justamente puede estar trabajando, comprando, ser su vecino y sostener una vida normal.
Cuando me han preguntado dónde encontrar a un feminicida, es difícil que piense en escondites lejanos. Pienso mejor en la impunidad que los cobija, en la pasividad institucional y en la apatía y silencio social que los deja continuar.
Yo ya encontré a uno antes.

Y hoy les comparto esta ficha porque estamos obligados a volver a mirar a nuestro alrededor, encontrarlo y denunciarlo.
Así que si lo reconoces, escríbeme un correo a periodismoatodaprueba@gmail.com yo investigo, lo encuentro, me cercioro de que sí sea y me aseguro que sea detenido… y tú cobras la recompensa: ¿Trato hecho?
Las opiniones expresadas son responsabilidad de sus autoras y son absolutamente independientes a la postura y línea editorial de Opinión 51.

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