Por Yohali Reséndiz
1.2 kilómetros.Cinco minutos en automóvil y veinte minutos caminando. Es la distancia entre el campus Chamilpa de la Universidad Autónoma del Estado de Morelos y el punto de Chamilpa, al norte de Cuernavaca, donde fue localizado el cuerpo sin vida de Kimberly Joselin Ramos Beltrán, estudiante universitaria.
Para apreciar esta distancia habría que tener un mapa y marcar la cercanía geográfica entre el campus universitario y esa zona que ha marcado a la comunidad universitaria.
Pero ¿qué tan seguro es realmente el entorno que rodea a la UAEM?
Hemos recorrido el lugar. Porque, más allá de lo ocurrido con Kimberly, estudiantes, profesores y trabajadores llevan años describiendo el mismo paisaje.Y los mismos delitos.
La ruta UAEM–Chamilpa abarca:
Caminos solitarios.Tramos larguísimos sin iluminación.Senderos rodeados de vegetación.Calles donde la presencia policial es nula.
Quien conoce esa zona sabe que el campus Chamilpa no está aislado de la ciudad, pero tampoco integrado a ella.Es frontera.
Un punto donde la vida universitaria convive con colonias, barrancas, caminos de terracería y zonas boscosas.Y donde, al caer la noche, los trayectos se vuelven más largos, tensos y vulnerables.
Alrededor del campus existen brechas que conectan distintos caminos entre colonias, algunos rodeados por terrenos abiertos, predios abandonados y zonas donde por las noches suelen reunirse personas a consumir alcohol o drogas.
Estos atajos —que son muchos— son utilizados para salir del campus o dirigirse hacia paradas de transporte. De terror, en verdad.
En el desarrollo de las investigaciones, la autoridad judicial detuvo a Jared Alejandro “N”, joven que, de acuerdo con información oficial verificada, vivía con su familia en la colonia Nueva Jerusalén, zona cercana al campus universitario, también a casi 1.2 kilómetros.
Esta distancia de 1.2 kilómetros puede parecer insignificante en un mapa. Pero para miles de estudiantes que caminan, esperan transporte o se desplazan solos por los alrededores del campus, esa distancia representa la diferencia entre estar a salvo o en peligro. Es el trayecto cotidiano. El camino de regreso a casa.La ruta hacia una parada de transporte.El último tramo después de salir de clases. La vida o la muerte.
Y acá surge otra pregunta inevitable:
¿Quién protege realmente los alrededores de la universidad?
Porque los datos oficiales revelan un problema mayor. Mientras la población aumenta, los policías municipales disminuyen y, a pesar del esfuerzo municipal, en Cuernavaca, por ejemplo, el número de policías activos fue de 361 en 2025. Pero no es el único problema. Los municipios tampoco están fortaleciendo la videovigilancia.
Datos de solicitudes de información revelan que en Morelos hay municipios donde no funciona una sola cámara de seguridad.
Amacuzac tiene 4 cámaras instaladas y ninguna funciona.Axochiapan tiene 6 y ninguna funciona.Tlayacapan tiene 6 y ninguna funciona.
Otros municipios ni siquiera cuentan con cámaras. Y varios más ni siquiera respondieron cuántas tienen.
Es decir, no hay policías suficientes ni cámaras funcionando y, por ende, no hay vigilancia efectiva, pero sí más riesgo.
Por eso es necesario ahondar en la conversación sobre seguridad urbana, responsabilidad institucional y protección de la comunidad estudiantil, porque es territorio donde transitan miles de jóvenes todos los días.
Quien puede responder a la pregunta:
¿Quién protege realmente los alrededores de la universidad?
Porque los estudiantes recorren los mismos caminos.
Los mismos 1.2 kilómetros. La misma distancia que, desde esta semana, ya no es referencia geográfica sino recordatorio de lo cerca que puede estar la violencia.
Y de lo urgente que resulta preguntarse si se está haciendo lo suficiente para evitar que vuelva a ocurrir otra tragedia más.
Soy Yohali Reséndiz.Y si usted tiene información o quiere denunciar lo que ocurre en la #UAEMorelos o sobre seguridad, este espacio también es suyo: periodismoatodaprueba@gmail.com o en mis redes sociales: @yohaliresendiz
Las opiniones expresadas son responsabilidad de sus autoras y son absolutamente independientes a la postura y línea editorial de Opinión 51.

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