Por Adela Navarro Bello 

Desde la Presidencia de la República, pasando por las secretarías de Estado, los gobiernos estatales y los ayuntamientos, el partido en el poder cada vez más intenta normalizar el abuso. El abuso del poder, el abuso del recurso, el abuso del cargo.

No hace mucho —hará un mes— trascendió una imagen que, aun frívola, desató la polémica: una mujer asoleando sus piernas desde uno de los ventanales en la fachada principal de Palacio Nacional en la Ciudad de México. Era evidente, por la imagen compartida a través de videos en las redes sociales, que la mujer se había tomado el espacio institucional como propio: abrió el ventanal, acercó una silla, se montó en ella, subió su falda y tomó el sol, al tiempo que se dedicó a revisar su celular.

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Mujeres al frente del debate, abriendo caminos hacia un diálogo más inclusivo y equitativo. Aquí, la diversidad de pensamiento y la representación equitativa en los distintos sectores, no son meros ideales; son el corazón de nuestra comunidad.