Por Adela Navarro Bello 

Tres personas han politizado la acusación que hizo el Departamento de Justicia de los Estados Unidos contra el gobernador de Sinaloa, Rubén Rocha Moya, y nueve de quienes han sido y son sus colaboradores: el propio mandatario morenista de aquella entidad; el senador Enrique Inzunza, también acusado y requerido por la justicia norteamericana; y la presidenta de la República, Claudia Sheinbaum Pardo.

Los dos primeros, Rocha e Inzunza, sobre quienes pesa una orden de detención con fines de extradición emitida por la autoridad de la Unión Americana y entregada a la Secretaría de Relaciones Exteriores para conocimiento y acción de la Fiscalía General de la República, metieron a su brete personal a su movimiento, el de la “Cuarta Transformación”, al justificar que la acusación que se procesa en la Corte del Distrito Sur de Nueva York no era una acción sólo contra ellos, sino en detrimento de su movimiento.

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