Por Adela Navarro Bello
El gobierno, sea federal, estatal o municipal, protege a los suyos. Así sean denunciados por ciudadanos por actos de corrupción, exhibidos en medios de comunicación e incluso denunciados en narcomantas por criminales a los que burlaron, extorsionaron o robaron.
Lo mismo hacen funcionarios con los ciudadanos, con los hombres y las mujeres de bien que tienen un negocio, un emprendimiento, una propiedad o una empresa. Los supuestos servidores públicos los extorsionan por cualquier tema. Si es municipal, por la oficina de Reglamentos, de Desarrollo Urbano, desde cualquier oficina; si es estatal, lo mismo; y en el Gobierno de la República tampoco quedan a salvo, especialmente en áreas como las Aduanas, las Relaciones Exteriores, las que regulan la naturaleza y la fauna, o cualquier permiso.
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