Por Adriana Sandoval
La métrica ha llegado a nuestra salud y la inteligencia artificial nos está llevando a un mundo nuevo de prevención y atención que hay que entender. No es el futuro, es el presente que ya traemos puesto. Nos acostumbramos por décadas a una medicina de bomberos: a reaccionar solo cuando el cuerpo ya está gritando y el fuego empezó. Pero algo está cambiando en la muñeca de millones de personas, y no es por moda; es por pura supervivencia.
Anillos que te dicen cómo dormiste en serio, parches que te muestran cómo reacciona tu cuerpo a lo que comes, sensores que miden el estrés mientras manejas en el tráfico. La tecnología logró algo increíble: abrir la caja negra de nuestra propia biología.
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