Por Brenda Estefan

La presión de Washington sobre La Habana ha aumentado de manera visible en las últimas semanas. Trump necesita recuperar credibilidad tras el desastre de la guerra en Irán, y la siguiente pieza que busca mover es Cuba.

La señal más contundente llegó esta semana con la decisión de Estados Unidos de avanzar judicialmente contra Raúl Castro por el derribo de dos avionetas de Hermanos al Rescate en 1996, episodio en el que murieron cuatro integrantes del exilio cubano en Miami. Más allá del aspecto jurídico, el mensaje político es enorme. Durante décadas, Raúl Castro fue una figura intocable para Washington. Hoy, a sus casi 95 años, sigue siendo considerado el verdadero centro de poder detrás del régimen cubano y ahora aparece directamente en la mira estadounidense.

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