Por Adriana Sandoval
El 18 de junio mi abuela cumple 97 años.
Decirlo en voz alta impresiona. No sólo por el número —que ya de por sí tiene el peso de casi un siglo— sino por la manera en que lo habita: con lucidez, humor, carácter y una energía que sigue sorprendiendo a todos los que la conocemos.
Mi abuela nació en un México que hoy parece ficción.
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