Por Alba Medina
Existen mujeres con voces tan potentes que es imposible silenciarlas. Alicia Olivera de Bonfil es una de ellas. Mientras investigaba un dato para la novela que estoy escribiendo la descubrí y quedé enamorada de su inteligencia, energía y pasión.
En 1953, la Guerra Cristera seguía siendo una herida reciente. Incluso hoy en día, muchos recordamos una anécdota de este hecho que nos contó un abuelo o pariente cercano, por eso, cuando la joven historiadora Alicia Esperanza Olivera le anunció a su asesor de tesis que quería investigar el movimiento cristero, él le advirtió: “No se meta con ese tema, aún no le ha caído suficiente polvo”.
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