Por Edelmira Cárdenas
En Sinaloa, la belleza no siempre es un lujo ni un accesorio. A veces, es una decisión. Una que se va formando con los años, en contextos donde las oportunidades son limitadas y donde el futuro no siempre ofrece muchas rutas claras. En ese escenario, el cuerpo femenino puede convertirse en lenguaje, en carta de presentación y, para algunas, en una posible salida.
Lejos de los estereotipos simplistas, la llamada estética “buchona” —cuerpos voluptuosos, pestañas largas, cabello impecable, una presencia que no pasa desapercibida— no es solo una tendencia; es también una respuesta a un entorno que, sin decirlo abiertamente, enseña que ser vista puede cambiar la historia personal.
SUSCRÍBETE PARA LEER LA COLUMNA COMPLETA...