Por Alejandra Latapi
La historia no solo recuerda que al declarar “París bien vale una misa”, el pragmático Enrique de Navarra pudo acabar con las guerras religiosas de la época y consiguió gobernar Francia. Desde el trono heredado en 1589, promulgó nueve años después el Edicto de Nantes para garantizar la libertad religiosa y, con ello, darle a Francia la estabilidad necesaria para cumplir su proyecto: modernizar al país y dar a sus habitantes mejores niveles de vida y certeza de futuro.
En un gesto también cargado de pragmatismo, la líder opositora venezolana María Corina Machado ofreció el Nobel recién recibido a Donald Trump. Si con eso se diera un paso más para la reconstrucción política y social de Venezuela, saldría barato. Es claro que no es suficiente, pero sí simbólico.
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