Por Ana Cecilia Pérez 

La captura y traslado de Nicolás Maduro a Estados Unidos, ocurrida a principios de enero, fue un hecho político de alto impacto. No solo por lo que implica en términos de soberanía, legitimidad o precedentes internacionales, sino por algo menos visible y más constante: cada gran crisis geopolítica abre una ventana de oportunidad perfecta para el abuso digital.

Días después de los acontecimientos en Venezuela, investigadores documentaron campañas de phishing dirigidas a entidades gubernamentales estadounidenses, que usaban como señuelo análisis, documentos y supuestas “actualizaciones” relacionadas con la crisis. La mayoría de los ataques exitosos no ocurren por falta de tecnología, sino por exceso de prisa.

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