Por Claudia Pérez Atamoros
Durante siglos nos dieron gato por liebre.
Que las mujeres eran las locas. Las histéricas. Las nerviosas. Las emocionales. Las que lloramos por todo. Las que sentían demasiado. Las que nos derrumbamos por cualquier cosa.
Los hombres, en cambio, eran los cuerdos. Los racionales. Los de cabeza fría. Los de la lógica impecable. Los que resuelven problemas. Los que jamás perdían el control.
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