Por Cristina Gutiérrez
Este martes 27 de octubre, Israel celebró sus primeras elecciones parlamentarias desde el 7 de octubre de 2023 y lo hizo con una participación histórica; 77.7% del electorado acudió a las urnas, la cifra más alta desde 1999. Con alrededor del 86% de los votos contados hasta el día de ayer, el panorama es de empate técnico. El bloque de Benjamín Netanyahu suma 53 escaños, mientras que el bloque opositor liderado por el exjefe del Estado Mayor del ejército, Gadi Eisenkot, logró obtener 48. Los dos partidos árabes, la Lista Conjunta y Ra´am, en un resultado histórico, obtuvieron 19 escaños. Ni el bloque del actual primer ministro ni la coalición opositora lograron alcanzar los 61 escaños necesarios para tener la mayoría absoluta, en un parlamento (Knesset) de 120 asientos.
Lo que sigue en el proceso electoral israelí se definirá en una negociación política que se podría alargar varias semanas o incluso algunos meses. Una vez que se certifiquen los resultados oficiales, el presidente Isaac Herzog consultará a todos los partidos y encargará la formación de gobierno a quien considere con más posibilidades de lograr integrar un bloque que junte la mayoría requerida. La persona designada contará con un periodo inicial de 28 días, prorrogables a 42, para negociar una coalición con otras fuerzas políticas. En este contexto, se pueden presentar diversos escenarios.