Por Patricia Conde Juaristi
Extraño el olor de tus manos al besarlas. La mañana entró en la habitación. Yo entré con ella para buscarte.
Desde que no amaneciste a mi lado busco tus manos, tu mirada. Tu almohada está fría, igual que tus sienes. Los cajones están vacíos. No recuerdo cuándo te llevaste las flores.