Por Dayana Aronovich*

No necesitas saber qué es un fuera de juego para vivir un Mundial. De hecho, si eres mujer en México, probablemente ya estás jugando —y ganando— el torneo más exigente de todos: el de la vida diaria.

Porque mientras el país se organiza para ver partidos, nosotras organizamos todo lo demás. La casa, el trabajo, los hijos, los pendientes… y ahora también el Mundial. Reuniones, horarios movidos, desvelos, conversaciones de fútbol que a veces no dominamos, pero que igual sostenemos.

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Mujeres al frente del debate, abriendo caminos hacia un diálogo más inclusivo y equitativo. Aquí, la diversidad de pensamiento y la representación equitativa en los distintos sectores, no son meros ideales; son el corazón de nuestra comunidad.