Por Desiré Navarro
La serie de ViX sobre Timbiriche no recupera la memoria:
convierte en nostalgia televisiva una historia
marcada por el abuso de poder contra una menor de edad.
Llamar romance a lo que ocurrió entre Luis de Llano y Sasha Sokol es falsear la realidad. Se trató del abuso de una menor de edad por parte de un adulto con poder dentro de una industria complaciente. Si esa conducta incomoda al ser nombrada como pederastia, tal vez lo que incomoda no es la palabra, sino la verdad que durante años muchos prefirieron esquivar. Hay historias que no admiten el barniz de la nostalgia. Lo que ocurrió con Sasha Sokol no fue una travesura de época, ni un romance incómodo, ni uno de esos excesos que algunos insisten en justificar como parte del folklore sentimental del espectáculo mexicano. Fue abuso. Fue delito. Y todo intento por edulcorar, dramatizar o envolverlo en música pop constituye una nueva agresión moral.
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