Por Edelmira Cárdenas
No puedes reparar una relación con alguien que cree que el problema es tu reacción. Aquí hay una de esas verdades que no son muy cómodas, pero que, cuando finalmente las entiendes, dices: “¡Ahhh! Con razón llevábamos años dando vueltas en lo mismo”.
Porque hay relaciones en las que intentas hablar, explicar, negociar, ir a terapia, respirar profundo, contar hasta diez, cambiar tu tono de voz, escoger el momento perfecto… y nada. La conversación siempre termina en el mismo lugar: “El problema es cómo reaccionas tú”.