Una vez al año, durante 10 días, el sureste mexicano le cuenta una historia inédita al mundo. Es una historia de un romance loco con el arte. Suena a sinfónica, a biografías inéditas, sabe a vino, se siente en el estómago y en las vibraciones del sonido sobre la piel, la misma que se enchina cada cinco minutos. Es la historia de lo improbable y de la orquesta imposible. Alondra reúne desde hace cinco años a lo mejor de lo mejor en el mundo del arte, aprovecha las enormes redes que ha tejido a lo largo de su carrera y después lo comparte con un público que espera la fecha como si se tratara del ritual más importante del año, y lo es.
El festival Paax se celebra en el hotel Xcaret Arte, el escenario perfecto para lo que ahí sucede. El programa empieza alrededor de las 4 de la tarde y termina casi a la medianoche, con opciones distintas cada día. A la mañana siguiente, la conversación del desayuno va sobre lo magnífica e insuperable que estuvo la tarde anterior, y así vuelve a repetirse la historia.