Por Fátima Masse
Ana tiene seis años y una misión: vestir la muñeca de madera de Burambole que armó con ropa hecha por ella misma.
Cuando arrancamos solo pensaba en brillos y detalles. No se imaginaba lo que implica confeccionar ropa. Pintar el patrón sobre la tela fue una odisea, pues ésta se mueve, se estira y no se deja tan fácil. Coser fue peor: tardó bastante, puntada por puntada, se dio más de un piquete y hubo una que otra puntada mal puesta que tuvimos que deshacer para volver a empezar. Lo hemos hecho en equipo, ella y yo, durante varias tardes. Ya logramos los jeans, pero nos falta la playera, deséenos suerte.
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