Por Rosa, invitada Zoe

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Quiero compartirles mi historia en este camino del cáncer y la recuperación. 

A mí me dieron la noticia en el hospital de Tláhuac en el año 2021, que fue en plena pandemia, donde nadie me iba a visitar y yo me sentía sola y más con esta situación del cáncer.

Fue difícil porque pararon de trabajar muchas personas, la situación económica no estaba tan bien, pero gracias a Dios tenía yo seguro social y en el seguro social siempre me han tratado muy bien. Yo no soy de las personas que, como dicen otras personas, que les mienten. No, yo al contrario les mando muchas bendiciones a todos los doctores, a todos los técnicos, a todos los enfermeros que me han atendido porque he contado con la bendición de que me han tratado súper bien.

El momento en que te diagnostican el cáncer, es muy duro; lo primero que pregunté era cuántos años me quedaban de vida, llorando y la trabajadora social que me atendió me dijo no, no, no, ahora ya el cáncer se cura, y aparte está en etapa 2 y ese es un muy buen diagnóstico. Bueno, pues ya entra uno a un camino totalmente desconocido porque uno no sabe dónde está pisando.

Sin embargo,  cuando se enteran las personas llegan a ser muy empáticas y yo me metí inmediatamente a ver en YouTube testimonios de personas que en el momento tenían cáncer o que habían tenido. Eso me sirvió mucho porque gracias a Dios llegué a canales que la gente era muy optimista, que bailaba teniendo cáncer o estando con sus turbantes y yo lo primero que hice me agarré de la mano de Dios y dije Dios mío, yo pongo mi vida en tus manos, yo quiero vivir, quiero ver crecer a mi hijo pero tú eres el único que va a determinar si ya hasta aquí se acabó mi vida o mi vida continúa. Afortunadamente salí adelante, me quitaron todo el seno derecho, entré a quimioterapia y pensé que me iban a dar radioterapia pero el doctor me dijo que para recibir radioterapia había 3 puntos que considerar:

Punto número uno, que el tumor mida más de tres centímetros (creo). Punto número dos, que solamente le hayan quitado un cuadrante y punto número tres, que le hayan quitado menos de 10 ganglios. A mí me quitaron 34 ganglios, me quitaron todo el seno y el tumor que yo tenía midió menos de tres centímetros.

Entonces no lo podía creer porque yo le decía que estaba dispuesta a que me hicieran lo que me tuvieran que hacer. Me dijo que no me estaba mintiendo, que ya me había dicho los 3 puntos importantes y que me fuera del consultorio que no me quería volver a ver y yo pues con gusto le dije doctor yo tampoco lo quiero volver a ver en mi vida y me salí muy contenta. 

Obviamente las quimioterapias hacen estragos, se me cayó todo el cabello, cambió un poco el color de mi piel pero aún así yo decía estoy viva. No me importó perder el cabello, no me importó perder el seno porque yo di con mucho gusto mi seno para estar viva y si no me iba a salir cabello nunca en la vida, no me importaba tener que usar sombreros, pashminas, pelucas, no me importaba, o andar peloncita sin temor alguno, lo que yo quería era estar viva.

Después de algún tiempo me empezaron a dar terapia hormonal, la verdad yo le tenía mucho miedo a eso. Hubo días que no me atreví a tomarme la pastilla hasta que le pedí a Dios que me ayudara a que no me hiciera mal y así fue, la tomé y mi organismo la recibió bien. Luego me la cambiaron a una que no me hizo nada bien, me sentía cansada, con un dolor de huesos terrible, se me caía el cabello. 

Pasé algún tiempo así hasta que fui a hacer estudios con la doctora y con mucho miedo de que el cáncer se me hubiera hecho metástasis en los huesos, pero no fue así.

El 5 de mayo que fui con la oncóloga me dijo que todo estaba bien con mis estudios y que justo cumplía 5 años de terapia hormonal y nunca más me tenía que tomar esas pastillas. Yo cumplo años el 15 de mayo entonces es un regalo para mí maravilloso inmediatamente le conté a mi hijo le conté amistades lo posteé en instagram en mi whatsapp y estoy muy contenta.

Lo que me funcionó fue agarrarme de la mano de Dios y poner mi vida en sus manos y es muy difícil poner la vida de nosotros en las manos de Dios porque yo sé que iba a ser la voluntad de él y no la mía porque sé que si se iba a hacer su voluntad yo ya no iba a estar en este mundo. Mi voluntad es vivir y vivir todavía muchos años pero mi vida se la dejé a Él y hoy cuento con la bendición de que ya se cumplieron los cinco años y todo este tiempo ha sido difícil, el cuerpo lo ha sentido pero no he perdido la fe no he perdido el optimismo y la verdad también hay gente que me quiere y me he rodeado de personas valiosas que me quieren y si nosotros tenemos ese respaldo podemos salir adelante no estamos solas.

Yo estoy en la Fundación Salvati y aquí nos apapachan mucho, eso nos ayuda, nos toman en cuenta, nos hacen sentir valiosas y podemos salir adelante. Nunca se me olvida que tengo compañeritas que vienen atrás y en la medida que puedo y de las cosas que hay, pongo mi granito de arena.  

Yo deseo que todas tengan el ánimo, que no es fácil a veces decirlo pero tenemos que salir adelante porque no nos queda más que tener fe y agarrarnos de esa fe y de las personas que nos quieren  bonito para salir adelante.


Zoe es un proyecto editorial de Opinión 51 que busca contar historias de pacientes de cáncer de mama, sus miedos pero también su motivación y su fuerza. Creemos que las palabras abrazan y acompañan, tu historia puede ser una fuente de esperanza para alguien más.

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