Por Frida Mendoza
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Una de las frases de la cultura pop que más me gusta usar para referirme a las autoridades mexicanas siempre será “no espero nada de ustedes y aún así logran decepcionarme” dicha por Dewey en la serie Malcolm, el de en medio sobre todo cuando de perspectiva de género hablamos. Sé que ya lo he dicho en este espacio.

Por eso, cuando vi en las noticias ayer que la Fiscalía capitalina informó este 12 de mayo los nuevos avances sobre la investigación del caso de Edith Guadalupe -víctima de feminicidio en abril pasado-, no pude evitar sentir esa profunda decepción y coraje habitual a pesar de que ya no se espera mucho de las autoridades.

¿Qué fue lo que dijo la fiscal? Bertha Alcalde Luján dijo que Edith Guadalupe no acudió a una entrevista laboral el pasado 15 de abril, que ahora ellos saben que el detenido por el feminicidio, Juan Jesús "N", "había tenido contacto previo con la joven víctima y que se encontraron por 'motivos personales'".

La declaración de la fiscal capitalina a simple vista pareciera ser parte de un informe normal pero el diablo está en los detalles. Por lo que si seguimos una premisa básica para la cobertura periodística con perspectiva de género y derechos humanos deberíamos preguntarnos qué aporta informativamente cuando decimos algo y principalmente: ¿qué dato se infiere a partir de esta declaración?

La respuesta rápida si nos preguntamos eso es que la Fiscalía dijo que Edith no acudió por una entrevista de trabajo, que lo que la familia dijo no fue real… y justo ese fue el titular que muchísimos medios ocuparon. Algunos medios incluso usaron la expresión “Giro inesperado”, ¿cuál es el “giro inesperado”? El “giro inesperado” tal vez sería que Edith sigue viva, no sé, porque finalmente Edith Guadalupe sí fue víctima de feminicidio, la familia de Edith Guadalupe sí la buscó, sí hubo omisión en la investigación inicial por parte de la Fiscalía y nada de eso cambió. Eso nuevamente es revictimizar.

La Fiscalía revictimizó al aportar información que era útil únicamente a la familia y no a la sociedad. Sí revictimizó al presentar frente a medios un dato que los medios han aprovechado para clics, que no ha habido una pausa para cuestionarnos el daño que se hace.

Si la respuesta fuera “es que la víctima no es perfecta como nos la hicieron ver”, yo quisiera responder que en estos años cubriendo la violencia de género y el periodismo de derechos humanos he confirmado justamente los matices que tienen las historias y que para nada existen víctimas perfectas

Y no lo digo yo puesto que manuales como el de la ONU Mujeres para la cobertura de violencia contra las mujeres y feminicidios cita como ejemplo el feminicidio de Lesvy y el manejo del caso por parte de la Fiscalía donde la revelación de información fue revictimizante y la reproducción por parte de los medios, no solamente infringe la ley sino que vulnera aún más a la víctima, se replican discursos machistas y se hace eco de la revictimización.

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¿La cereza de este pastel de revictimización y autoridades decepcionantes? La Suprema Corte de Justicia ayer 13 de mayo desechó la oportunidad de atraer el caso de María Elena Ríos, saxofonista oaxaqueña víctima de intento de feminicidio. 

El caso de Elena llegó al pleno de la Suprema Corte a petición de la Fiscalía General de la República para definir la interpretación del Código Nacional de Procedimientos Penales y así tener claridad en las obligaciones de valorar con perspectiva de género de los jueves a cargo del caso y de las víctimas de feminicidio en grado de tentativa.

Elena estaba decepcionada, en un breve intercambio de mensajes me hizo saber que no tenía las fuerzas para dar una declaración adicional a la que publicó en sus redes. Es de esperarse porque en consecuencia las personas detenidas por el ataque con ácido a Elena que buscan echar abajo los procesos judiciales y penales que atraviesan, tales como el exdiputado priista Juan Antonio Vera Carrizal. 

Elena publicó que “probablemente nunca tendrá justicia” y es una certeza muy dolorosa y llena de impotencia.

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Dicho sea de paso, en 2019, dos años después del feminicidio de Lesvy, la Fiscalía tuvo que dar una disculpa pública a la familia de la víctima y a la memoria de la joven por revictimizarla. Ese día, en respuesta a lo dicho por la entonces fiscal capitalina Ernestina Godoy, la madre de Lesvy, Araceli Osorio dijo que de nada serviría una disculpa si las autoridades seguían así con los casos de las mujeres víctimas de violencia… y entonces podríamos ir en loop a ver lo que pasó apenas esta semana con Edith Guadalupe. Una decepción tras otra.

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@FridaMendoza_

Las opiniones expresadas son responsabilidad de sus autoras y son absolutamente independientes a la postura y línea editorial de Opinión 51.


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