Por Georgina de la Fuente
La 81ª Asamblea General de las Naciones Unidas ocurre en un momento en que el orden internacional parece estar buscando nuevos equilibrios. Son tiempos de conflictos armados abiertos, guerra comercial, cuestionamientos a la eficacia del multilateralismo y el repliegue de Estados Unidos, que ponen en entredicho algunos de los pilares del orden internacional construido después de la Segunda Guerra Mundial.
Aún en medio de este panorama desolador, es posible extraer algunos mensajes clave de esta cumbre en Nueva York. Canadá parece estar tomando la delantera en la redefinición de sus relaciones internacionales y en el impulso de una agenda multilateral con amplia representación y un renovado optimismo sobre la posibilidad de construir nuevas alianzas.
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