Por Graciela Rojas
Cada 30 de abril celebramos a las niñas y los niños, pero pocas veces nos detenemos a preguntarnos con profundidad: ¿qué estamos sembrando en ellas y ellos más allá de un día de alegría?
Hablar de la infancia es hablar del origen de todo. Es reconocer, como diría Viktor Frankl, que incluso desde los primeros años de vida las personas comienzan a construir sentido. Y ese sentido se nutre de las experiencias, de las oportunidades… y, sobre todo, de las habilidades que desarrollan.
SUSCRÍBETE PARA LEER LA COLUMNA COMPLETA...