Por Graciela Rojas
Los mundiales siempre terminan.
Estamos a días del último partido, guardamos la camiseta y volvemos a la rutina. Algunas veces nos queda la alegría; otras, la frustración de pensar que pudo haber sido diferente. Pero, gane o pierda nuestra Selección, hay algo que siempre permanece: durante unas semanas millones de personas compartimos la misma esperanza: creímos en México.
Y esa esperanza dice mucho de quiénes somos.
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