Por Ingrid Motta
¿Cuándo fue la última vez que le autorizaste a tu operador telefónico usar tus datos para un trámite distinto al servicio que contrataste? No lo recuerdas porque nunca pasó. Y el pasado 21 de mayo, el regulador decidió que eso no importaba.
Al corte del 5 de junio, 56.8 millones de líneas habían sido vinculadas de un universo de más de 144 millones de cuentas activas en el país, según datos oficiales; es decir, apenas el 39%. A tres semanas del cierre, casi 88 millones de líneas todavía no tienen registro, por lo que la meta que se propuso el gobierno parece un imposible que ahora intentan resolver a marchas forzadas.
En la Décima Sesión Ordinaria del Pleno del Instituto Federal de Telecomunicaciones (IFT), celebrada el 21 de mayo, se le dio luz verde a Telefónica Movistar y a Izzi para completar el registro de líneas de forma automática, utilizando los datos que los usuarios entregaron al contratar su servicio de pospago. El argumento oficial se basó en una premisa simplista: si ya existe un contrato, ya diste tu CURP y ya entregaste tu identificación, pedirte los datos otra vez sería redundante.
Superficialmente, su argumento se sostiene. Pero una cosa es que usen los datos para el servicio privado que contrataste, y otra muy distinta es que los reutilicen para un trámite público con implicaciones legales diferentes, sin tu autorización explícita. Los contratos de pospago no incluían la cláusula: "autorizo que mis datos se usen para el registro del padrón nacional de usuarios". Nadie la leyó porque no estaba escrita. Y en el derecho a la privacidad, el silencio retroactivo jamás equivale a consentimiento.
Mientras Movistar planteó enviar SMS a cerca de 3 millones de usuarios para avisarles, no para preguntarles, Izzi se montó en el mismo tren aprovechando los paquetes todo en uno. AT&T, que ni siquiera entró en la resolución del 21 de mayo, ya acumula denuncias de usuarios que recibieron confirmaciones de una vinculación que jamás solicitaron.
Pero el verdadero punto ciego es el prepago, que representa el 82% de las líneas en México. Esos usuarios no tienen un contrato ni una CURP guardada en los servidores de las empresas. Para ellos no hay automatización que valga. Así, la medida aprobada resuelve, en el mejor de los casos, el problema de una minoría: los usuarios de pospago (menos de uno de cada cinco). La gran mayoría de las decenas de millones de líneas de prepago restantes tendrán que hacer el trámite a mano antes del 30 de junio, o perder el servicio.
Telcel ya anticipó una "depuración masiva" de SIMs. Tan solo en el primer trimestre de 2026 perdió 482 mil líneas de prepago, y la tendencia se acelera. Lo que el 1 de julio podría reportarse como un "éxito de registro" no será otra cosa que una reducción artificial del tamaño del mercado de telecomunicaciones, con consecuencias económicas que todavía no terminamos de calcular.
No es la primera vez que México pasa por esto. En 2009, el gobierno de Felipe Calderón creó el RENAUT con el mismo argumento: combatir la extorsión telefónica. ¿El resultado? Entre diciembre de 2009 y enero de 2010, las denuncias por extorsión crecieron un 26% y la base de datos terminó a la venta en el mercado negro por 500 pesos. En 2011 el Senado lo eliminó. Una década después, en 2021, intentaron revivirlo con el PANAUT, un padrón que la Suprema Corte terminó sepultando en 2022 por violar flagrantemente los derechos humanos y la protección de datos personales.
La diferencia en este 2026 es que el mecanismo es más severo: hay una suspensión obligatoria el 1 de julio con respaldo presidencial; un garrote que sus predecesores no tuvieron. Lo que sí es idéntico es el peligroso precedente legal: al convalidar que los datos de un contrato privado son válidos para un trámite nuevo sin consentimiento explícito, el regulador no está resolviendo un problema de seguridad; está abriendo la puerta a que los datos entregados en un contexto migren a cualquier otro que la autoridad decida aprobar mañana. Abogados especializados ya preparan quejas ante Profeco, acciones colectivas y juicios de amparo.
Antes de que cierre la ventana
Si tienes plan de renta, revisa tu bandeja ahora mismo. Puede que ya estés vinculado sin saberlo. Si te llegó el SMS, tienes una ventana para oponerte; úsala, porque en este escenario el que calla, otorga. Si eres de prepago, el automático no te salvará. Tienes que registrarte tú mismo antes del 30 de junio en el portal de tu operador o en la plataforma oficial, o tu línea entrará en la depuración. El regulador ya confirmó esta semana que no habrá prórroga.
Debemos tener claro lo que viene tras el corte: la suspensión no es cancelación. Tu número y tu saldo no desaparecen, pero tu teléfono se convertirá en un simple aparato de WiFi. Sin línea activa, no habrá códigos de verificación de SMS para tu banca móvil (BBVA, Banorte, Santander), ni acceso para el SAT, aplicaciones de movilidad (Uber, DiDi) o WhatsApp.
El perfil del usuario que probablemente se quedará sin registrar es el de prepago: el sector de menor ingreso que utiliza su celular como herramienta primaria de trabajo. Para ellos, la desconexión más allá de ser un inconveniente digital es una interrupción económica directa.
El registro telefónico tiene un sentido de política pública legítimo: la extorsión. Pero la forma importa tanto como el fondo. Al normalizar el consentimiento retroactivo y el silencio como aceptación, la autoridad creó un problema legal y social nuevo mientras intentaba resolver uno viejo. Ya veremos si esta vez logramos construir el padrón antes de tener que explicar, de nueva cuenta, por qué fracasó.
Esto lo vi, lo leí, lo escuché y te lo cuento para que no te quedes fuera.
Las opiniones expresadas son responsabilidad de sus autoras y son absolutamente independientes a la postura y línea editorial de Opinión 51.

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