Por Ingrid Motta

El 6 de octubre, la Cámara de Diputados aprobó con 330 votos a favor y 122 en contra la Ley de Economía Digital para Pagos Digitales y Electrónicos, que pasa ahora al Senado. Sus 22 artículos aceleran la forma de pagar y ninguno menciona el fraude ni asigna la responsabilidad por una pérdida, de modo que queda sin respuesta: ¿quién absorbe el costo cuando una transferencia termina en manos de un defraudador?

Una llamada puede imitar la voz de un director financiero, una factura puede llegar con una cuenta alterada y un agente de inteligencia artificial puede cotejar importes y liberar el pago sin detectar que la operación fue diseñada para engañarlo; el fraude también se digitaliza. La transacción cumple los procedimientos de la empresa y el dinero llega al destinatario equivocado.

Mujeres al frente del debate, abriendo caminos hacia un diálogo más inclusivo y equitativo. Aquí, la diversidad de pensamiento y la representación equitativa en los distintos sectores, no son meros ideales; son el corazón de nuestra comunidad.