Por Ivabelle Arroyo
Las primeras impresiones del informe fueron poderosas: Claudia Sheinbaum de morado, perfecta, hablando de autoridad moral y política, austeridad y cambio profundo en México. Ese mensaje le salió bien, es efectista y está dirigido principalmente a su partido.
Luego vino su tramposa manera de presentar los resultados. Ese mensaje ya no es sólo para sus huestes, sino para todos los ciudadanos, electores o no, que queremos saber cómo está gobernando. Como hacen todos los presidentes, comparó peras con manzanas y, sin demasiado rubor, utilizó en un mismo discurso indicadores que a veces mostraban avances respecto de 2022 —como las consultas de especialidad—, otras veces respecto del mes anterior, otras frente a dos sexenios atrás y otras contra el mismo trimestre del año pasado. Es una vieja técnica: para cada dato se escoge el punto de comparación que mejor lo haga lucir.