Por Jeanette Arrizón Marina
A estas alturas podría parecer absurdo seguir conmemorando la Constitución de 1917. Pero después de más de seiscientas modificaciones, y cuando reformarla se ha vuelto un acto casi cotidiano, resulta pertinente preguntarnos si no es ahora cuando más urge reivindicarla.
Reivindicarla en el sentido más profundo del término: Reclamar aquello a lo que tenemos derecho. Reivindicar un documento que no solo ordena la vida pública, sino que también registra buena parte de nuestra historia, forjada a partir de las aspiraciones de quienes entregaron la vida por un México democrático.
SUSCRÍBETE PARA LEER LA COLUMNA COMPLETA...