Por Laura Brugés
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Hoy 26 de octubre Taddei presenta su renuncia ante la Cámara de Diputados. Lo más probable es que no lo haga ante el Pleno, como corresponde si de verdad se tratara de rendir cuentas a quienes con su voto la designaron en 2023. Seguramente la recibirán en un acto protocolario en la Junta de Coordinación Política, o simplemente la atenderán el presidente de la Mesa Directiva, Raúl Bolaños, y el presidente de la Jucopo, Ricardo Monreal. Un trámite para recibir el escrito y ponerle el sello, sin debate, sin preguntas y sin que tenga que explicar nada a los legisladores que la impulsaron.

 Una vez puesto el sello de recibido en la Secretaría General de la Cámara de Diputados ocurren tres cosas: 

La primera es que Taddei se baja de la Presidencia del Instituto, pero no de la responsabilidad que debe afrontar. Las investigaciones de la Auditoría Superior de la Federación y de la Contraloría interna del INE deben continuar hasta sus últimas consecuencias. Lo que pasó no puede quedar impune, ni tampoco el “contratista romántico”. 

Los segundo: la Cámara de Diputados debe dar cuenta de la renuncia al Pleno. El debate seguramente será intenso y en paralelo deberá iniciar el proceso para designar a quien deba terminar el periodo que Taddei deja hasta 2032, la presidencia sustituta.

 La tercera en el INE, el Consejo General de entre los diez consejeros y consejeras restantes, debe designar una presidencia provisional hasta en tanto la Cámara nombra a la sustituta. Será una presidencia de transición cuyo ejercicio no podría prolongarse más allá de diciembre de este año. Su obligación principal será facilitar las investigaciones, no obstaculizarlas.

Todo esto ocurre en medio de un proceso electoral en el que el árbitro ya estaba en polémica por las pre-pre campañas perdón, por las designaciones de las coordinaciones de no sé qué y en el caso de la Cámara de Diputados, le añade más carga ya que está en plena discusión del Presupuesto de Egresos de la Federación. Una presión no prevista. 

Lo raro de todo lo que ha acontecido es que a la ahora expresidenta la dejaron sola. No la defendieron, lo que nos lleva a pensar si todo esto fue parte de una estrategia con fuego amigo incluido, la finalidad fue abrir el espacio para la llegada de “¿Quién?” y tiene que ser una mujer.

Recordemos que la presidencia del INE recayó en una mujer por virtud de la sentencia SUP-JDC-74/2023 que emitió en su momento la Sala Superior del Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación. Por ende, la designación de quien deba concluir su periodo en la Presidencia del INE debe recaer también en una mujer, pues la sustitución no abre un nuevo período, sino que da continuidad al encargo para el cual se determinó judicialmente una quinteta exclusivamente femenina.

 Permitir que un hombre concluya ese mandato desvirtuaría la finalidad de la sentencia: garantizar no sólo la paridad en la integración del Consejo General, sino el acceso efectivo de las mujeres a su máximo órgano de dirección. 

Ya se fue Taddei. La pregunta ahora es quién llega en su lugar para devolverle credibilidad a la Presidencia y con ello al instituto. Yo consideró que debe ser una mujer. Estemos atentos al proceso que, seguramente, inicia esta misma semana en la Cámara de Diputados.

A la renuncia se le daría el trato de ausencia definitiva y se activaría el procedimiento del artículo 41, numeral 5, de la Ley General de Instituciones y Procedimientos Electorales, conforme al cual los consejeros electorales nombrarían de entre ellos mismos a quien deba sustituirla provisionalmente y comunicarían de inmediato la decisión a la Cámara de Diputados.

Con esa comunicación, la Cámara de Diputados abriría el procedimiento previsto en el artículo 41, Apartado A, Base V, de la Constitución para nombrar una presidencia sustituta que concluya el periodo que dejaría Taddei hasta 2032. Cualquiera de los diez consejeros puede ejercer la presidencia provisional, pero la presidencia sustituta solamente la designa la Cámara.

Lo ideal habría sido un juicio político, donde rendiría cuentas ante los legisladores algo que ha tratado de hacer en conferencias de prensa que no lograron ser respuestas a tantas dudas de la presunta corrupción que la persigue y donde los compañeros reporteros fueron llamados “majaderos”. 

Sostengo que la ex funcionaria fue  “feliz con tan poco”  no sólo por los fideos y el pescado como se escucha en uno de los audios, la salida que escogió fue la “fácil”, salir por la puerta de atrás del instituto. El diseño institucional le resulta conveniente..no tiene que darle explicaciones a nadie de las fiestas, el viaje a París, ni del contratista romántico, ni a Morena, que misteriosamente no la está apoyando. Perdió la oportunidad de defenderse.

Estamos presenciando una crisis de credibilidad, alimentada por señalamientos de posibles irregularidades en contrataciones. Investigaciones periodísticas han documentado la cercanía de Guadalupe Taddei con los hermanos Raymundo Francisco Hernández Casillas y José Alfredo Hernández Casillas, vinculado con empresas como Corporativo Zeg y Cajas Graf, que han recibido contratos millonarios del INE para proveer material electoral. A José Alfredo se le ha conocido como el “contratista romántico”, por el tono de familiaridad y las expresiones poco profesionales y gestos de confianza cotidiana que se escuchan en audios filtrados en sus pláticas con la ahora ex presidenta del instituto. Algo que combinado con los contratos adjudicados a su empresa, incrementó los cuestionamientos sobre conflictos de interés.

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@LauraBruges

Las opiniones expresadas son responsabilidad de sus autoras y son absolutamente independientes a la postura y línea editorial de Opinión 51.


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