Por Yohali Reséndiz
Acepté el encuentro. Él puso sus condiciones y yo las mías. Se subió a mi vehículo para responder mis preguntas sobre Guadalupe Taddei, José Alfredo Hernández Casillas y una casa en Jardines del Pedregal. Llegó con un pasamontañas, lentes oscuros y guantes.
Me buscó por correo, periodismoatodaprueba@gmail.com, tras la difusión del video de Guadalupe Taddei con José Alfredo Hernández Casillas.
Quería hablar. Pidió que llegara sola y que no grabara su voz. Mi condición fue tomar notas, el tiempo que me llevara escribir, pues necesitaría registrar nombres, fechas, cantidades y afirmaciones que después tendría que contrastar.
Aceptó.
Le pedí que las citas fueran en el estacionamiento de Perisur, frente a El Palacio de Hierro, con vista hacia Periférico. Él me dio entonces instrucciones precisas: llegar con las intermitentes encendidas y estacionarme. Al terminar el encuentro, yo esperaría cinco minutos para encender el automóvil y salir.
Acepté las condiciones del encuentro. Jamás fui escéptica, pero la credibilidad de su denuncia tendría que ganársela con información que pudiera verificar.
Después de esa primera reunión le pregunté si le incomodaba que hiciera públicos los detalles de nuestro encuentro. Respondió: “Sin problema”, autorizándome a contarlo.
No fingiré que sus precauciones probaban su historia. Hay quienes exponen su rostro y mienten o viceversa. Mi trabajo ha sido escuchar, preguntar y comprobar que toda esa información puede sostenerse.
Una de las entrevistas duró más de tres horas. La cabeza me explotaba. Durante varios encuentros hablamos de datos, contratos, cantidades, ligas, nexos, nombres y estados. Después de cada entrevista, llegaba a ordenar la información que había obtenido y me ponía a investigar y contrastar. Con eso preparaba las preguntas del día siguiente. Él respondía, aclaraba o descartaba lo que le planteaba.
Según mi testigo, en Picacho 259 celebraban reuniones para negociar respaldos a aspirantes a consejerías de los organismos electorales estatales y se entregaba dinero en efectivo relacionado con contratos.
En ocasiones antes o después de nuestros encuentros, me dirigí a Picacho 259 para recorrer la zona y la calle. Observé la fachada beige y café, la reja oscura, el acceso vehicular a desnivel, los escalones y los árboles al frente; carros de lujo aparcados con choferes y escoltas.
La operación se centraba en un hombre: José Alfredo Hernández Casillas, quien, aseguró el testigo, promovía aspirantes con el respaldo de Guadalupe Taddei, la consejera presidenta del INE. Una vez que llegaban a las consejerías, personas de su entorno, incluso familia, gestionaban contratos para proveedores. El empresario decidía qué empresa cobraría y quién produciría los materiales. Las facturas y las presuntas entregas privadas de dinero, sostiene, llegaban a Picacho 259.
Ese es el corazón de la denuncia.
Si bien la designación de consejerías corresponde al Consejo General del INE, el testigo atribuye a Guadalupe Taddei una intervención para impulsar determinados perfiles y compromisos. Habría mucho trabajo: revisar las propuestas, votaciones y actuaciones posteriores.
En la ruta del dinero señalada aparecen las empresas Cajas Graf, Corporativo ZEG y Litho Formas. El testigo atribuye a José Alfredo un vínculo comercial de maquila y facturación con Litho Formas.
Mientras conversaba dentro de mi vehículo con mi testigo, el escándalo de una imagen se reproducía una y otra vez: Guadalupe Taddei, la presidenta del INE, celebraba las fiestas patrias con el empresario. Latinus difundió el video el 20 de octubre.
“La noche mexicana fue en Picacho 259”, afirmó mi testigo.
En la siguiente entrega escribiré de los contratos e importes localizados en organismos electorales estatales: qué se compró, a qué empresas y en qué fechas, las coincidencias, los montos. Explicaré qué representan las 55 designaciones de consejerías y la lista de 88 integrantes, dónde se superponen y por qué importa saber quién ocupaba cada cargo cuando se adjudicó una compra. Haré el cruce durante la permanencia de Guadalupe Taddei en el INE como consejera presidenta y con las empresas que obtuvieron los contratos.
Ahondaré en el testimonio hasta donde los documentos verificados permitan sostenerlo.
Ese ha sido el compromiso para quienes me leen en Opinión 51, me escuchan con Pamela Cerdeira en MVS Noticias 102.5 FM o miran mis videos desde cualquiera de mis redes en @yohaliresendiz de esta investigación u otras investigaciones.
Si usted tiene información que quiera aportarme de este u otro tema, escríbame a periodismoatodaprueba@gmail.com
Muchas gracias por leer, compartir y acompañar esta investigación.
La historia de Picacho 259 está siendo escrita y tocará que la presidenta del INE, Guadalupe Taddei, haga su parte: responder públicamente a los señalamientos sobre su presunta intervención y explicar qué controles garantizaron la imparcialidad en las designaciones y los contratos aquí señalados.
Presidenta Taddei, esta investigación plantea preguntas concretas sobre decisiones y recursos públicos. Su respuesta y los documentos que la respalden también tendrán espacio aquí.
Las opiniones expresadas son responsabilidad de sus autoras y son absolutamente independientes a la postura y línea editorial de Opinión 51.

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