Por Laura Coronado Contreras
¿Podemos imaginar a una estudiante sin su clásica falda de cuadros escoceses? Sin importar si fuimos a una escuela pública o mixta, el uniforme es parte del imaginario de todos nosotros cuando pensamos en alguien que estudia. Sin embargo, también tiene otras connotaciones no tan nostálgicas. El “uniforme escolar” se ha convertido en “fetiche” que se puede encontrar en sex shops o tiendas en línea y utilizado lo mismo para un disfraz de Halloween, una reunión de exalumnos, o tristemente, para otro tipo de usos. Por ello, ya son varios los grupos de niñas de secundaria y preparatoria en Inglaterra, entre 13 y 16 años, que están buscando prohibir el uso de dicha prenda, específicamente,en películas para adultos.
¿Somos conscientes de la cantidad de contenidos hipersexualizados en donde se muestran jóvenes portando un uniforme?
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