Por Laura Pérez Cisneros

Los hombres que se han convertido en los representantes de Dios en la Tierra, queda claro, son tocados por lo divino. Vestir las ropas papales los transforma: despiden una luz y una blancura únicas. Quien ha tenido la oportunidad de ver a algún papa lo puede confirmar.

Los papas han cargado su cruz. La enfermedad ha sido una constante y ellos han sido ejemplo de cómo llevarla y convivir con ella. Mostrar esa “debilidad de padecer una enfermedad” les ha dado fortaleza y los ha unido a millones de personas que sufren en el mundo.

Mujeres al frente del debate, abriendo caminos hacia un diálogo más inclusivo y equitativo. Aquí, la diversidad de pensamiento y la representación equitativa en los distintos sectores, no son meros ideales; son el corazón de nuestra comunidad.