Por Laura Pérez Cisneros

Karoline Leavitt hizo historia desde que se paró frente a los periodistas como la secretaria de prensa presidencial más joven. Tenía 27 años cuando asumió el cargo y hoy, a sus 28, se ha sabido apoderar del atril de la sala de prensa de la Casa Blanca. Así tenga que mentir para defender a su jefe o encarar a los periodistas, no existe ni un titubeo; Karoline tiene la habilidad de ponerse al nivel de periodistas experimentados en el manejo de los temas relevantes de la política estadounidense. Hay que reconocerlo: aprende rápido, tiene capacidad de análisis inmediato, sabe conectar, pero a la vez sabe ser dura e inamovible cuando la situación lo requiere; tiene buena memoria y retención. Ha formado un buen equipo que la arropa y es una de las colaboradoras más cercanas a Trump.

La lealtad de Karoline hacia Donald Trump es pocas veces vista. Ella tiene tatuado en la piel el “Make America Great Again”; es su mejor escudera. Si la realidad es otra, ella la acomoda para que su jefe quede como el mejor presidente de la historia. La superpoderosa secretaria de prensa Karoline Leavitt es el filtro presidencial para dar exclusivas y tiene acceso directo al presidente. Durante su baja por maternidad para tener a su segunda hija, distintos altos funcionarios ocuparon el atril de la sala de prensa, entre ellos JD Vance y Marco Rubio.

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