Leonor, invitada de Zoé, nos comparte un testimonio de esperanza y fortaleza tras un diagnóstico de cáncer de mama. ¿Cuánto influye la fé para transitar por la enfermedad?

Tú también puedes compartir tu historia, Zoe te escucha.

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“Lo siento mucho, pero usted tiene cáncer de mama.”

Cuando escuché esas palabras, sentí que todo mi mundo se venía abajo. En ese instante mi mente se volvió un caos y una sola palabra recorrió todo mi cuerpo como un golpe silencioso: muerte. No entendía qué había pasado ni por qué estaba ocurriendo. Pensaba una y otra vez: ¿y ahora qué va a suceder? ¿Cómo voy a vivir a partir de hoy? ¿Qué va a pasar con mi vida? Las preguntas se agolpaban dentro de mí y las respuestas no llegaban.

Quizá hoy tú te sientas así: llena de temor, de miedo, de inseguridad y de incertidumbre. Tal vez tu corazón esté pasando por ese mismo torbellino de pensamientos que yo viví. Mi historia comenzó exactamente igual que la tuya y mi voz dijo muchas de las cosas que hoy quizá estás repitiendo en silencio.

Con el tiempo descubrí algo que quiero compartir contigo, algo que al principio también me sorprendió. Llegué a comprender que el cáncer, más que una enfermedad, puede convertirse en un mensajero. No es un mensajero al que debamos escuchar con miedo, sino con atención. A veces llega para pedirnos que nos detengamos, que hagamos una pausa profunda en medio de la vida acelerada que llevamos, que volvamos la mirada hacia dentro y revisemos cómo hemos vivido hasta ahora, cómo está nuestra espiritualidad, nuestras relaciones, nuestra manera de amar y también nuestra comunicación con Dios.

En esa pausa descubrí algo que antes no veía con claridad: he sido profundamente afortunada. Dios me ha dado abundancia. Abundancia de amor, abundancia de misericordia, abundancia de personas que han caminado conmigo incluso en los momentos más difíciles.

Quiero ser honesta contigo: habrá días duros y habrá lágrimas. A veces podrás sentirte muy sola, incluso cuando estés rodeada de personas que te quieren. El dolor físico puede aparecer y el cansancio también. Yo tuve mucho miedo, igual que tú. Pero también descubrí algo que cambió mi manera de vivir este camino: Dios sí existe, y cuando el camino parece demasiado difícil, Él nos da la fortaleza que no creíamos tener. Poco a poco aprendí que no tenía que cargar todo sola, que podía soltar el temor y confiar en que cada día trae consigo la fuerza necesaria para atravesarlo.

Por eso mi testimonio para ti es este: aunque hoy todo parezca incierto, aunque el miedo te visite muchas veces, no estás sola. Dios sí existe, y su presencia se vuelve más clara precisamente en los momentos en que más necesitamos esperanza.


Zoe es un proyecto editorial de Opinión 51 que busca contar historias de pacientes de cáncer de mama, sus miedos pero también su motivación y su fuerza. Creemos que las palabras abrazan y acompañan, tu historia puede ser una fuente de esperanza para alguien más.

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