Por Leticia González Montes de Oca
Eso canta Serrat. “La mujer que yo quiero no necesita bañarse cada noche en agua bendita”.
Me encanta.
Yo también sé lo que no necesita la mujer que yo quisiera ver en cada mujer.
La mujer que yo quiero ver en cada mujer no necesita trabajar más horas para eliminar la brecha laboral, ni esforzarse el triple para demostrar, a todos y todo el tiempo, su capacidad y talento. No necesita buscar, constantemente y sin ayuda, cómo arreglárselas para hacer malabares entre el trabajo, la casa y los hijos; no necesita justificarse cada vez que las cosas no salen a la perfección, ni tener que estar explicando que eso no depende solo de ella.
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