Mari, nuestra invitada Zoé, comparte su conmovedora y desafiante experiencia al ser diagnosticada en diciembre de 2022 con un cáncer de mama oculto.

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Todo empezó en diciembre de 2022, cuando al realizarme mi mastografía anual, me llamaron del laboratorio para decirme que algo estaba mal, había un punto en mi axila derecha que no se veía normal, y que era urgente una revisión, me preguntaron si tenía servicio en alguna institución de salud pública o podrían remitirme a Fucam. 

Estaba muy confundida y nerviosa, fui con mi ginecólogo. Me dijo que no se palpaba, así que, me pidió un ultrasonido ahí vieron que la morfología era anormal, hicieron la biopsia y confirmaron que era cancerígeno (Inmunohistoquímica-receptores de estrógenos positivos en el 95%).

Aún después de varios estudios, sólo se seguía viendo en la axila, nunca encontraron el tumor primario, me dijeron que era un cáncer oculto de mama. 

Me quitaron 17 ganglios de la axila de los cuales 2 estaban con metástasis. Por lo que el tratamiento sería quimios, radios y extirpar la mama. 

Las quimios fueron rojas y blancas, gracias a Dios no tuve malestares tan severos, pero mi sistema inmune se deprimía mucho en cada quimio, por lo que tenía que inyectarme Filgastril para mejorar y poder continuar con el tratamiento, hasta perdí la cuenta de cuantas me inyectaron, me dolía mucho.  Fueron momentos muy difíciles, porque varias veces estuve a punto de que me hospitalizarán, mi sistema no mejoraba, lo que me generaba mucha angustia, miedo y tristeza

Aunque ya habíamos tenido una terapia psicológica mi hija y yo, me di cuenta que necesitaba apoyo para poder pasar esto, eran demasiadas cosas y sentimientos. Escuché de Fundación CIMA, en una plática que nos dieron en el trabajo, así que los contacté, ha sido una gran bendición llegar ahí, encontré un gran equipo de apoyo, apacho y una excelente terapeuta, Paty. Ella junto con mis compañeras fueron un motor para aliviar lo que estaba pasando.

Cuando concluí las quimios, la Dra. me explico que no se había encontrado el tumor primario, que a veces eran tan minúsculos que los equipos no podían identificarlos, pero que ya había generado metástasis en la axila, por lo que sugería realizar una mastectomía radical, esto me cayó como bomba. Decidí tener otra opinión, el Dr. coincidió, me dijo que era un riesgo muy alto dejarla.

Me realizaron la mastectomía de ambas mamas, y la colocación de implante izquierdo en marzo de 2024, un proceso largo, de muchos cuidados, paciencia y aceptación.  Gracias a Dios, mi familia, amigos y compañeros, lo fui sobrellevando. 

En junio de 2024 inicié 25 sesiones de radioterapia, tenía pavor a éste proceso, me habían platicado que se te quemaba la piel y que te afectaba otros órganos. Con ayuda de la radiooncóloga y la psicóloga superé ésta fase, tuve pocos malestares, pero durante éste proceso me volví hipertensa, afortunadamente estoy controlada. 

Después de pasar por el proceso de extender la piel de la mama derecha me colocaron el implante, tenía muchas dudas si ponerlo o no, pero oí a varias compañeras que comentaban acerca de lo que sentían al verse su cicatriz y además creía que después ya no lo haría, ya no quería saber nada de cirugías. 

Regresé a trabajar a la oficina en julio de 2024, pero para bien y mal me liquidaron en febrero de 2025. Esto me ayudó a estar más tranquila y sin prisas. 

Actualmente estoy en seguimiento en el IMSS y en fisioterapia en Salvati, me he sentido bastante bien, ya hago ejercicio y busco actividades para mi crecimiento personal.

Esta enfermedad ha sido una experiencia muy dura, pero me permitió abrir mi interior, reconocerme, reflexionar que quiero y me hace feliz, aceptar que no puedo estar para todo y todos, que es importante pensar en mí y disfrutar al 1000 la vida.

Agradezco infinitamente a Dios está nueva oportunidad, y el haber puesto en mi camino a una hermosa, solidaria y comprometida hija, pareja y familia; amigos, compañeros y personal médico. Así como a las fundaciones, cuyo trabajo es invaluable; nos guían, apoyan y nos brindan cobijo. Especialmente a Fundación CIMA y Salvati, a todos los que laboran ahí por poner su corazón en cada actividad y hacer posible que permanezcan para poder estar para otras compañeras.

El realizarnos análisis anuales, nos puede ayudar a tener un tratamiento oportuno.

Gracias, gracias, gracias.


Zoe es un proyecto editorial de Opinión 51 que busca contar historias de pacientes de cáncer de mama, sus miedos pero también su motivación y su fuerza. Creemos que las palabras abrazan y acompañan, tu historia puede ser una fuente de esperanza para alguien más.

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