Por Mariana Conde*

En honor a la memoria de papá, sibarita especializado en comida regional, decidimos recorrer algunos de sus lugares favoritos. Así, nos lanzamos a Motul, pueblo que da su nombre a los ya mundialmente famosos huevos motuleños.

Después de recorrer los 40 kilómetros desde Mérida, con el apetito bien abierto, subimos a los altos del mercado municipal, porque para huevos, ahí mero. No hay carta: la única elección posible es entre bien cocidos o tiernos, o si los acompañas con horchata, café, coca o chen há (agua simple).

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