Por Melissa Moreno Cabrera

Montajes espectaculares, arquitectura efímera y una circulación constante de público transforman a las ferias de arte y a las semanas culturales en concentraciones sociales de gran escala. Desde hace tiempo, estos eventos funcionan como plataformas de visibilidad artística y como escenarios donde la presencia pública adquiere valor propio.

Estudios sobre públicos de festivales de arte han mostrado que el interés estético no es la única motivación para asistir. Investigaciones sobre audiencias de grandes encuentros culturales señalan que, junto con el deseo de ver obras y espectáculos, pesan también factores como la interacción social, el ambiente compartido y el valor simbólico de participar. Asistir implica pertenecer, ser parte de una escena, ocupar un lugar dentro de una comunidad.

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