Por Natalia Pérez*

En estas fiestas decembrinas hubo y habrá regalos que se enviarán al cielo, lugares vacíos en la mesa y hogares donde no se encenderán pinos navideños. Familias enteras se nos fueron en accidentes aéreos. Hubo sobrevivientes, y espero que, además de atenderlos físicamente, se les haya brindado el apoyo social, emocional y psicológico contemplado en los protocolos de la OACI, tanto a ellos como a sus familias.

Lamentablemente, la accidentabilidad en la aviación fue un tema constante durante este año. La cadena de errores creó escenarios perfectos para accidentes e incidentes, y con ello, la pérdida de vidas humanas. En lo personal, me duelen todas. No hay una que no duela. Me duele haberles fallado como sector. Estas personas depositaron su vida en nosotros, en la aviación, y fallamos.

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