Por Natalia Pérez*

Los hipopótamos en Colombia representan una emergencia ambiental provocada por las consecuencias del narcotráfico, en la que la aviación entra para hacer lo que históricamente ha hecho mejor: trasladar y resguardar vidas de un punto a otro.

Antes de hablar de derecho, hay que entender lo improbable.

Los hipopótamos no son de Colombia. Son originarios de África y llegaron en los años ochenta, cuando Pablo Escobar decidió construir un zoológico privado en su hacienda Nápoles e importar especies exóticas como símbolo de poder. Tras su muerte, los animales quedaron sin control estatal efectivo.

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