Por Norma Angélica Hernández Borques

Mi nombre es Norma Angélica Hernández Borques. Soy miembro activo del colectivo Guerreros Buscadores de Jalisco desde enero del año 2024. Busco a mi hijo Ángel de Jesús Hernández Hernández, desaparecido el 3 de noviembre del año 2023 en el fraccionamiento Hacienda de los Eucaliptos en Tlajomulco de Zúñiga.

Tras la desaparición de mi hijo, tardé un cierto tiempo, más o menos dos meses, en ponerme en contacto con los colectivos. Inicialmente busqué en Madres Buscadoras de Jalisco, ese fue el primer colectivo que yo tuve contacto, fueron los que ellos me buscaron a través del Facebook cuando vieron la desaparición de mi hijo. Yo inicié compartiendo una ficha de Comisión Nacional de Búsqueda y fue Indira Navarro, quien era representante en su momento de ese colectivo, quien me invitó a participar en las actividades de búsqueda.

Luego, tras la separación de Madres Buscadoras, se creó en enero del 2024 el colectivo Guerreros Buscadores de Jalisco, que actualmente sigue liderado por Indira Navarro. Entonces ella me dijo: "voy a crear mi colectivo, ¿te unes?". Y yo le dije pues que yo me iba con ella porque al final de cuentas ella siempre fue la que me dio atención desde un principio.   

En mi primera búsqueda recuerdo que tuvimos un positivo en el Cerro del Cuatro, fue una muchachita. Entonces prácticamente pues el ir viendo a las mamás como que te sientes arropada porque pues conoces gente que tú sabes que siente el mismo dolor, gente empática, gente que te entiende y no te juzga sobre todo, porque pues este tema de las desapariciones está como muy estigmatizado, y hablar de un desaparecido es hasta cierta manera revictimizante de nueva cuenta y pues pierdes muchas cosas. 

Cuando tú tienes una persona desaparecida lamentablemente pues como que te queda ese estigma de que están en peligro las demás personas.

Ahí es donde empiezas a aferrarte a la esperanza de ir a búsquedas y de encontrar, aunque no sea el tuyo, pero pues al menos tienes la satisfacción de que alguien más regresa a casa, ¿no? Con la esperanza de que si yo busco a los de los demás, los demás van a buscar el mío. Esa fue mi percepción desde un principio, que yo no voy fija en decir "ay, o sea, voy a una búsqueda y va a ser nada más en donde yo creo que mi hijo esté", pero pues yo creo que a como estamos viendo pues pueden estar en todos lados, no tenemos la seguridad, aunque hayan desaparecido en una colonia, en un municipio, pues no tenemos la seguridad que están ahí. 

Entonces, esa es esa es mi percepción de pensar en esa satisfacción, que si no es el tuyo pues al menos una familia tenga la oportunidad de tener a su desaparecido de nuevo en su en su familia, tener un lugar a donde llevarle una flor o darle una sepultura digna.

Un año y unos meses después de que me integré encontramos el Rancho Izaguirre que fue de una forma un parteaguas, yo creo que para todos los que estuvimos en ese lugar. Jamás creímos que nos íbamos a encontrar con eso, ¿no? Teníamos información de que ahí había habido un tiroteo meses antes y que habían detenido personas y todo ese tipo de cosas. Pero pues teníamos información de que buscáramos y buscáramos y los informantes decían "busquen porque van a encontrar".

Pero pues yo creo que esa información pasó la realidad de lo que realmente creímos nosotros que nos íbamos a encontrar, ¿no? Desde el momento en que tú entras en ese lugar, cuando nosotros llegamos la puerta estaba emparejada y el cruzar esa puerta, ese portón fue algo muy feo, muy impactante sobre todo. Al entrar se sentía ese ambiente de tensión, ese ambiente como de tristeza, de como que hubo mucho dolor en ese lugar. 

Como madres pues obviamente nuestra primera reacción fue que pues sí, sí rompimos en llanto al ver cómo estaban las instalaciones de ese lugar. Yo creo que vino a nuestra mente pues todas las imágenes habidas y por haber que en ese momento ni teníamos pensado a lo mejor cómo pudo haber sido.

Teníamos noción de lo que se hacía en ese lugar, pero en el estar ahí pues fue un cúmulo de sentimientos, un cúmulo de rabia, de coraje, de tristeza, pero a la vez esos mismos sentimientos nos dieron la fuerza pues para empezar a buscar, empezar a buscar y pues encontrar lo que encontramos pues prácticamente y fue algo muy difícil yo creo que para todas las familias. Porque nosotras sabíamos que eso iba a ser un parteaguas, ¿no? en el estado de Jalisco, el de demostrar que esos lugares sí existen y aunque las autoridades se negaban en aceptarlo de verdad pues son reales.

Entonces encontramos muchísimas cosas, vimos mamás que encontraron pertenencias de sus hijos y la verdad fue un un dolor muy grande, pero también pues la inseguridad hacia nuestras hacia nuestra persona de cada uno que fuimos porque pues obviamente hemos estado en el ojo del huracán, ¿no? por todos lados. Hemos sido atacados prácticamente por gente mala y hemos estado en el ojo de ellos. Y pues tenemos que estar hasta la fecha teniendo cuidado y vivimos con miedo, pero ese miedo no nos paraliza. Yo creo que es parte de lo que nos da fuerza para seguir adelante y seguir buscando lo que nos falta sobre todo.

Yo creo que es como madres se vive un dolor, un vacío, un hueco que tenemos que prácticamente poca gente nos puede entender. La gente piensa que es vivir un duelo, pero en realidad nosotros que tenemos una persona desaparecida no vivimos un duelo, vivimos una ausencia. Y esa parte de la ausencia pues es dura llevarla todos los días. Y más en estas fechas que son muy significativas pues aunque muchos digamos "no hay nada que festejar".

Yo difiero un poco en ese sentido porque yo creo que tenemos que disfrutar la vida a pesar de tener a nuestros hijos desaparecidos. Yo siempre les digo a mis compañeras que tenemos que salir adelante y honrar con lo que nosotros hacemos, lo que podemos transmitir a la gente, lo que podemos apoyar a la gente en el colectivo. Esa es una manera de darle o tener sí que la persona siga teniendo vida, ¿no? Porque nosotros no sabemos si están vivos o están muertos, eso es algo que es parte de la ausencia.

Y pues prácticamente es eso, ¿no? Llevar nuestra camisa, llevar nuestra veladora para iluminar donde quiera que ellos estén y que sepan que nosotros seguimos en la lucha. Seguimos en la lucha hasta encontrarlos a todos y aminorar un poco y darnos ese abrazo como madres y hacernos saber que no estamos solas, que hay gente que aunque la volteamos y de verdad a veces nos sentimos muy solas y muy desprotegidas por nuestro gobierno que nos da tanto la espalda y que no voltea a vernos, al contrario de apoyo tenemos agresión y tenemos cierta indiferencia o mucha indiferencia a nuestra causa. 

Yo solamente pido a la sociedad empatía porque creo que para mucha gente necesitaría vivirlo para poderlo sentir y como madres de hijos desaparecidos o de personas desaparecidas en realidad no deseamos que nadie viva o siga pasando esto, ¿no? en la sociedad. Pero sí les pedimos un poco de empatía hacia nuestra causa, su apoyo sobre todo, ya que nosotros pues prácticamente nos movemos con recursos propios, no tenemos ayuda de parte de nadie como lo ha hecho saber gente amarillista sobre todo.

Solicitamos su apoyo de verdad.


Las opiniones expresadas son responsabilidad de sus autoras y son absolutamente independientes a la postura y línea editorial de Opinión 51.


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