Por Pamela Cerdeira
Era la una de la tarde en Houston Texas, las predicciones decían que llovería el fin de semana. Todo lo contrario, el sol cortaba la piel, parecía verano. Hoy es “Day of Death”, me dijo Jake, quien después se quitó la gorra azul para evitar que saliera en cámara, “HELLO I’M FUCK ICE”, decía en la parte frontal. Jake llevaba al menos dos horas parado ahí, sobre la calle, justo frente a donde se instaló un memorial en honor a Lorenzo Salgado, el migrante mexicano asesinado por ICE el 7 de julio cuando se dirigía a su trabajo, la historia, la de siempre: agentes que acusan que iban a ser arrollados, dispararon y la bala que le atravesó el abdomen le quitó la vida a un hombre trabajador de 53 años. El memorial lo cuidan El Potosino, Juana y Emelia. El Potosino era amigo de Lorenzo, Juana y Emelia no, y los tres se conocieron cuando se acercaron a rendir homenaje a Lorenzo. Entonces, adoptaron el lugar, o el lugar a ellos, y así formaron una amistad a partir de un espacio común: el dolor. Ninguno de ellos conoce a Jake, ni siquiera saben qué hace ahí parado. Pero Jake sostiene una lona enorme, en ella pide justicia para Lorenzo. Hace pocos días estuvo en el memorial, pegó, como muchas otras personas, el sticker que le dieron después de votar, besó el sticker y dijo: “Te amo, por tu papá y por Houston”. Era el hijo de Lorenzo quien grababa ese video, se acababan de conocer. Jake va desde entonces con su lona a todas partes.