Por Paola Palazón Seguel*
Cuidar a niñas y niños, personas mayores, personas enfermas o con discapacidad; organizar citas médicas, las vacunas, las tareas del colegio, administrar medicamentos, coordinar horarios, atender emergencias, estar pendiente de que acabó el detergente, las verduras, el pan, las servilletas, hacer el supermercado, llevar, traer, cocinar, resolver… Eso, resolver la vida.
Durante décadas, las tareas de cuidado han recaído de manera desproporcionada sobre las mujeres; y sostener la vida cotidiana ha sido una responsabilidad asumida mayoritariamente por nosotras, sin reconocimiento, sin remuneración y sin apoyos suficientes.
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