Por Pia Taracena Gout

En los últimos días, las relaciones internacionales de México se han convertido en un escenario en el que se demuestra que el discurso de la soberanía no es suficiente para paliar las intervenciones que vienen de fuera.

No basta con decirlo. El “vamos a defender la soberanía” debe empezar por casa: hacer lo que se tiene que hacer para no permitir vulnerabilidades que den pie a presiones externas o a la construcción de narrativas que sirvan a intereses particulares y agendas políticas. Hacer política interna con política externa es contrario al espíritu de la diplomacia en su estado más puro.

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Mujeres al frente del debate, abriendo caminos hacia un diálogo más inclusivo y equitativo. Aquí, la diversidad de pensamiento y la representación equitativa en los distintos sectores, no son meros ideales; son el corazón de nuestra comunidad.