Por Renata Roa
Siempre tuve en mi bucket list ver una aurora boreal. Esa fantasía verde-fosfo que todos hemos visto en fotografía y que, aceptémoslo, seduce al más escéptico. La promesa era sencilla: viajar a Tromsø, mirar al cielo y dejarme deslumbrar por la naturaleza haciendo magia.
Noruega nunca estuvo en mi top 5 de destinos. Ni en mi top 10. Pero uno nunca sabe dónde le espera una revelación, y la mía apareció entre nieve, frío y un noruego que, con absoluta calma nórdica, me dijo: “Vivir aquí me hace no tener estrés. Me siento protegido en todos los sentidos.” Y yo con cara de ¿perdón?. En México eso no lo escuchas ni en los anuncios de meditación. Ahí entendí una de nuestras primeras diferencias culturales: ellos crecieron con la idea de que el Estado te respalda. Nosotros crecimos con la idea de que mejor te respaldas tú.Ya desde ahí el viaje prometía moverme fibras que no sabía que tenía.
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