Por Renata Roa

¿Qué harías si de la noche a la mañana tu cuenta de Instagram despertara con 200,000 seguidores y, en menos de 24 horas, acumularas más de 800,000 y contando? Me hubiera encantado ver su cara al descubrir que, “de la nada”, su nombre estaba en boca de medio mundo hispanohablante. 

Ese es el caso de Tim Payne, un lateral derecho de la selección de Nueva Zelanda que, a días de que arranque el Mundial 2026, se convirtió inesperadamente en la figura más viral del planeta. No fue por un golazo de tijera ni por un contrato multimillonario; fue por el experimento de un creador de contenido que invitó a su audiencia a seguir al futbolista con menos presencia digital del torneo.

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